A 16 km de Torre del Mar, junto a la carretera que unía la capital axárquica con Granada. En su entorno paisajístico se encuentra el embalse que puede almacenar 170 millones m3 de agua. Las del término municipal de Viñuela son fronteras entre el corredor de Colmenar, que se extiende por la zona norte, y los montes de la Axarquía, que cubren la mitad Sur. El paisaje del Corredor, al igual que en los municipios colindantes, está formado por un relieve suave, cubierto en su mayor parte de olivos y campos de cereal, pero aquí hay un elemento nuevo, el embalse de la Viñuela que ocupa una gran extensión y cuya lámina de agua, a pesar de las oscilaciones propias de los embalses, domina de manera importante la panorámica de la zona. Desde su presa se puede contemplar una extraordinaria vista que abarca hasta la sierra con elementos tan destacados en el horizonte como la Sierra Tejeda y el Boquete de Zafarraya. Más abajo de la presa, cuando el valle del río Guaro se cierra para entrar en los montes de la Axarquía, el entorno es accidentado y está dominado por cerros pizarrosos cubiertos en su mayor parte por matorrales y algunos rodales de encinas, además de olivos y viñedos. En los fondos de los ríos y arroyos que surcan el municipio por las proximidades de la antigua carretera, son frecuentes pequeñas huertas de naranjos, hortalizas y cultivos subtropicales, que junto a las casa que bordean esta vía, configuran parajes de gran belleza. El principal núcleo de población surgió en el siglo XVIII en torno a una venta -que aún existe en la calle principal del pueblo- en el itinerario del camino real de Vélez a Granada. El lugar donde se encuentra esta venta era conocido en el siglo XVII como La Viñuela, por tener unas viñas pequeñas. En torno a ella se fueron levantado otras edificaciones hasta configurarse como pueblo, quedando reconocido como tal con el nombramiento de su primer alcalde en 1764. Pese a que La Viñuela es el más moderno municipio de la Axarquía, sus tierras fueron de las primeras que conocieron la presencia del hombre. Del paleolítico se han encontrado abundantes vestigios en los Llanos de Herrera y en las terrazas del río Guaro, donde hoy se encuentra la presa de La Viñuela. Antes de que las aguas del embalse cubrieran la zona, se excavaron más de catorce yacimientos que abarcan desde el neolítico hasta la época romana.
Tratándose de una villa relativamente moderna, de no más de dos siglos de antigüedad, con origen en una venta del siglo XVIII que servía de parada a los que cubrían el viaje entre Málaga y Granada, lo más destacado para visitar es precisamente el edificio de dicha venta, que se conserva en buen estado. Junto a ésta el viajero puede encontrar la Iglesia de San José, siendo lo más destacable su antigüedad, ya que fue construida en el siglo XVI. Otros edificios singulares existentes en el municipio son la ermita de la Virgen de las Angustias y un molino de aceite del siglo XIX. Por otra parte, Viñuela dispone de tres yacimientos arqueológicos, uno en la colina de los asperones, otro en los castillejos y un tercero en el taller de herrera. Existe un manantial de aguas medicinales en la cercana fuente de Chiliano, y por último, cabe destacar el embalse de La Viñuela, paisaje realmente determinante de este municipio.
No se conoce una artesanía propia del lugar, pero sí puede interesar proveerse de aceite de excelente calidad en las cooperativas del pueblo y de los anejos a éste, como es el caso del famoso aceite artesanal de Los Romanes.
La gastronomía se basa en los platos de caza, que es abundante en la zona, muy especialmente el chivo. Hay un buen vino del terreno y tiene fama el ya nombrado aceite de los Romanes. Entre la repostería destacan los borrachuelos, los roscos de vino y manteca y las tortas de aceite.
Las fiestas locales, vinculadas entre sí, tienen lugar el 19 y el 21 de julio. La Feria de la Pasa se celebra en Septiembre. Además las distintas barriadas o anejos (Los Gómez y los Romanes) celebran también sus fiestas a mitad del mes de Agosto. Es de destacar, por último, la conservación de la tradición de los bailes de la paloma y de los verdiales de Viñuela y Romanes.
Distancia a Vélez-Málaga: 12 km Distancia a la Costa: 16 km Distancia a Málaga: 41,5 km Distancia al Aeropuerto de Málaga: 49,5 km Superficie: 27'30 km Altitud: 150 mts sobre el nivel del mar Lluvia l/m²: 568 Temperatura Media Anual: 17 ºC Habitantes: 1200
Otros Núclos dePoblación:
• Los Romanes • La Aldea • Casillas • Los Castillejos • Las Paulas • Los Gómez • Los Millanes
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El río Algarrobo-Sayalonga, que baja aguas desde Sierra Almijara, lo atraviesa de norte a sur por un valle flanqueado de lomas en las que el paisaje tradicional de olivos, viñedos y almendros está siendo transformado en otro aterrazado para el cultivo de hortalizas y frutos subtropicales. Los invernaderos ascienden por las laderas de lomas coronadas por albercas y depósitos de riego, que se asoman al mar a través de los jirones de horizonte dejados por la arquitectura turística.
Y antes de que el valle se abra a este litoral, sobre una pequeña loma abrazada por el río, está Algarrobo, entre la tradición de la arquitectura popular y los huertos del fondo del valle y el paisaje reciente de la costa. La pequeña superficie del municipio contrasta con su gran historia, que arranca de forma notable ya en la Edad del Bronce. El Morro de Mezquitilla ha aportado los primeros datos de la presencia del hombre en esta época, pero los hallazgos de mayor importancia son, sin duda, los pertenecientes a la civilización fenicia, cuyo principal exponente es la Necrópolis del Trayamar, en las cercanías de la costa.
Aunque con la llegada de los romanos la zona conoció una etapa de prosperidad, parece ser que la fundación del pueblo en su emplazamiento actual corresponde a los árabes. La Expulsión de los moriscos dejó prácticamente abandonada la localidad, que fue repoblada en los años siguientes con olivos.
Este pueblo, de trazado urbanístico de calles pendientes y estrechas como corresponde a su pasado árabe, trepa por la ladera de la colina del Ejido, donde se asienta una explanada y en ella la ermita de San Sebastián, patrón de la localidad, que fue reconstruida en 1976. Entre los edificios singulares está la iglesia parroquial de Santa Ana, levantada en el lateral que data del siglo XVIII. En las proximidades se encuentran los restos arqueológicos de Trayamar, complejo de tumbas paleopúnicas - alguna puede remontarse al siglo VIII a. de C.-que están consideradas como uno de los vestigios fenicios más importantes de occidente.
Los restos encontrados durante su excavación - joyas, utensilios, etc.- se encuentran en el Museo Arqueológico Provincia de Málaga. En el término municipal existen además dos torres vigías, Torreladeada y Torrenueva, la primera de la época islámica y la segunda una fortaleza militar del siglo XVI.
La gastronomía autóctona se basa en el choto en salsa, el potaje algarrobeño, el potaje de hinojos, el ajoblanco, etc. en el pueblo, en la zona de costa los espetos de sardinas y moraga de pescados. Las tortas de aceite y frutos secos como higos, almendras y pasas, más un vino dulce de producción prácticamente artesana, completan la oferta para la buena mesa. Existen diversos establecimientos que venden tanto el mosto como las tortas y los frutos secos.