Arenas, a 13 kms. de Torre del Mar y a 416 mts. sobre el nivel del mar, se sitúa junto al río Seco a 416 metros de altitud entre Cerro Alto (627 m) al norte y Benthomiz (706 m) al sur, en los Montes de la Axarquía. Su paisaje es el que caracteriza a estos montes: lomas cubiertas de almendros, olivos y vid, salpicadas de casas de labor. A veces un pequeño pinar rompe la monotonía de un entorno, que cobra notable espectacularidad cuando florecen los almendros por las laderas de Benthomiz; una gran loma que cubre la mayor parte del término municipal y sobre la que se encuentran las ruinas del Castillo del mismo nombre. Desde su cima se contemplan excelentes panorámicas de la comarca de la Axarquía, que van desde Sierra Tejeda, al norte, hasta el mar por el sur.
La Historia de Arenas se encuentra, al menos en su origen, estrechamente ligada al Castillo de Benthomiz. Parece ser que esa fortaleza tuvo origen íbero y que fenicios y griegos la aprovecharon para establecer algunos asentamientos. Posteriormente estuvo ocupada por los romanos, a juzgar por los restos que existen dentro de ella de baños propios de aquella época. Pero serían los árabes de dicho castillo los que le dieron mayor relevancia, concediéndole una importancia fundamental en la defensa de la zona. A juzgar por algunas crónicas fue uno de los principales bastiones en el sistema defensivo árabe dentro de esta comarca: ' Tres castillos guardan la Axarquía, Comares, Benthomiz y Zalía '. Tras la conquista cristiana los pobladores de la fortaleza pactaron con Fernando el Católico y siguieron manteniendo su mezquita, su religión , sus costumbres, además de seguir siendo juzgados por sus propios cadíes. Durante la rebelión morisca no intervinieron, pero les afectó al igual que a los demás moriscos la abolición de las prerrogativas que tenían. Benthomiz prestó obediencia al rey de Granada Aben Humeya y ofreció una fuerte resistencia.
El pueblo en sí ofrece la posibilidad de recrearse en una arquitectura y urbanismo típicamente árabe, con casas de dos plantas construidas sobre pendiente y por tanto a diferentes niveles. En el núcleo urbano se adivina su pasado morisco por el trazado sinuoso de sus calles. El casco urbano está formado por estrechas callejuelas, plazas y rincones moriscos adornados con macetas y jardines. El pueblo está dividido en tres barrios: el Barrio 'Alto', el barrio Bajo o 'Cantarranas' y por último el centro urbano desde donde se puede contemplar el Ayuntamiento y la plaza de Iglesia-Mezquita. El edificio más emblemático es la iglesia parroquial de Santa Catalina, obra mudéjar del siglo XVI que quedó gravemente afectada por un incendio en 1926, aunque afortunadamente quedó una parte de su torre que fue alminar de la antigua mezquita sobre la que se levantó.
Muy cerca del núcleo urbano se encuentran sobre un cerro las ruinas del castillo de Benthomiz, fortaleza que fue romana y luego árabe; decisiva para la defensa de la zona hasta 1487 y en el siglo XVI, refugio de moriscos sublevados. Sólo se conservan unas cámaras (mazmorras) y parte de los muros exteriores rematados en algunos puntos por almenas. En la pedanía de Daimalos hay otro alminar y una fuente árabe.
Se intenta recuperar la artesanía por medio de una escuela taller.
La Gastronomía popular se basa en el conejo mechado, el chivo frito con almendras. En invierno, las migas con arenques, y en verano, el gazpacho. Como en la mayor parte de los pueblos axarqueños, el aceite de oliva es una de sus joyas que se puede comprar en tiendas y almazaras.
Las Fiestas patronales en honor de Santa Catalina se celebran el segundo fin de semana de agosto. Las fiestas de la candelaria tienen lugar los días 7 y 8 de septiembre con las tradicionales hogueras que encienden los jóvenes en los cortijos mientras suenan los verdiales y la zambomba, expresiones típicas del folclore popular. Otra de las fiestas es la de carnaval, fuertemente arraigada mediante las llamadas 'máscaras de carnaval', que no es otra cosa que las personas disfrazadas con viejos ropajes recorriendo las calles del pueblo asustando a sus convecinos.
Junto a Arenas se encuentra la pedanía de Daimalos. En esta pedanía podemos encontrar dos construcciones datadas del siglo XII: una fuente árabe y un alminar considerado el más antiguo de la zona. En los alrededores de Arenas tenemos la oportunidad de practicar el senderismo. Existen dos rutas: Una nos lleva por los alrededores del cerro de Bentomiz, y el otro es de subida por cerro Alto, junto al arroyo de Salares.
Distancia a Vélez-Málaga: 10 km Distancia a la Costa: 14 km Distancia a Málaga: 38 km Distancia al Aeropuerto de Málaga: 46 km Superficie: 26,38 km2 Altitud: 416 mts sobre el nivel del mar Lluvia l/m²: 630 Temperatura Media Anual: 17'5 ºC Habitantes: 1.274
Otros Núcleos de Población:
• Daimalos • Los Vados
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El río Algarrobo-Sayalonga, que baja aguas desde Sierra Almijara, lo atraviesa de norte a sur por un valle flanqueado de lomas en las que el paisaje tradicional de olivos, viñedos y almendros está siendo transformado en otro aterrazado para el cultivo de hortalizas y frutos subtropicales. Los invernaderos ascienden por las laderas de lomas coronadas por albercas y depósitos de riego, que se asoman al mar a través de los jirones de horizonte dejados por la arquitectura turística.
Y antes de que el valle se abra a este litoral, sobre una pequeña loma abrazada por el río, está Algarrobo, entre la tradición de la arquitectura popular y los huertos del fondo del valle y el paisaje reciente de la costa. La pequeña superficie del municipio contrasta con su gran historia, que arranca de forma notable ya en la Edad del Bronce. El Morro de Mezquitilla ha aportado los primeros datos de la presencia del hombre en esta época, pero los hallazgos de mayor importancia son, sin duda, los pertenecientes a la civilización fenicia, cuyo principal exponente es la Necrópolis del Trayamar, en las cercanías de la costa.
Aunque con la llegada de los romanos la zona conoció una etapa de prosperidad, parece ser que la fundación del pueblo en su emplazamiento actual corresponde a los árabes. La Expulsión de los moriscos dejó prácticamente abandonada la localidad, que fue repoblada en los años siguientes con olivos.
Este pueblo, de trazado urbanístico de calles pendientes y estrechas como corresponde a su pasado árabe, trepa por la ladera de la colina del Ejido, donde se asienta una explanada y en ella la ermita de San Sebastián, patrón de la localidad, que fue reconstruida en 1976. Entre los edificios singulares está la iglesia parroquial de Santa Ana, levantada en el lateral que data del siglo XVIII. En las proximidades se encuentran los restos arqueológicos de Trayamar, complejo de tumbas paleopúnicas - alguna puede remontarse al siglo VIII a. de C.-que están consideradas como uno de los vestigios fenicios más importantes de occidente.
Los restos encontrados durante su excavación - joyas, utensilios, etc.- se encuentran en el Museo Arqueológico Provincia de Málaga. En el término municipal existen además dos torres vigías, Torreladeada y Torrenueva, la primera de la época islámica y la segunda una fortaleza militar del siglo XVI.
La gastronomía autóctona se basa en el choto en salsa, el potaje algarrobeño, el potaje de hinojos, el ajoblanco, etc. en el pueblo, en la zona de costa los espetos de sardinas y moraga de pescados. Las tortas de aceite y frutos secos como higos, almendras y pasas, más un vino dulce de producción prácticamente artesana, completan la oferta para la buena mesa. Existen diversos establecimientos que venden tanto el mosto como las tortas y los frutos secos.